con esa arena fina y fría y el rugido misterioso de esas invisibles olas.
al lado de la playa, con carpaccio y unas ricas pizzas.
y esas originales y coloridas fuentes.
Y ese monumento que nos deja disfrutar un artista anónimo.
Paramos a comer a un chino, que hacia un montón que no íbamos y tenia unas ganas!!! La comida buenisima y super barata, te ponen tres platos y postre, me lo paso pipa comiendo con los palillos.
Luego a cenar unas pizzas a pie de playa, todo muy romántico. (Con aceite picante por encima de la pizza, le da un toque de sabor .... mmm)
Delante, una isla perdida, únicamente cuatro palmeras rodeadas de arena y agua.
y al final el sol se ha dejado ver un poco, las fotos espectaculares, una gran puesta de sol.
